miércoles, mayo 18

La nueva situación política. Entrevista a Jorge Arrate

Entrevista a Jorge Arrate
El Mostrador
por Helmuth Huerta
Integrante de la tendencia disidente conocida como ''Nuevo Socialismo'', el ex titular de Trabajo y de Educación y ex embajador en Argentina exige que se respeten los derechos de las minorías en el Partido Socialista, debido a que la mesa directiva ya decidió ''de manera antidemocrática'' la plantilla de candidatos parlamentarios. Las ansias de voracidad y de irracionalidad no sólo cunden en la Alianza Por Chile. Desde el fin de semana, aunque a menor escala y con menos micrófonos al acecho, el Partido Socialista mostró la hilacha con el despertar de divisiones internas y declaraciones enconadas. ¿El motivo?: la plantilla de candidatos a la Cámara de Diputados y al Senado. El sector denominado ‘Nuevo Socialismo’, encabezado por el ex presidente del PS, Gonzalo Martner, reclamó contra la mesa directiva (Ricardo Núñez, presidente y Camilo Escalona, secretario general) por “atentar contra el estatuto partidario” e imponer antidemocráticamente la plantilla de candidatos. El ‘Nuevo Socialismo’ pidió 4 opciones ‘con posibilidad real’, para que Fanny Pollarolo, Arturo Barrios, Sergio Aguiló y Jorge Arrate postularan a la Cámara Baja. En la práctica, sólo la opción de Aguiló, actual diputado por Talca, tiene viabilidad, según los conocedores de las entretelas de la política. El ex ministro de Trabajo, de Educación y ex embajador en Argentina, Jorge Arrate, vendría a ser parte de las ‘víctimas’ de esta aplanadora, aunque –en entrevista con El Mostrador.cl- él insiste en que “nunca he pretendido ser candidato sino me lo piden las bases del partido, porque soy de la escuela que privilegia el fin colectivo por sobre las ambiciones individuales”. Aquí habla de esos conflictos internos del PS, de la sorpresiva candidatura de Sebastián Piñera y de otras yerbas.
-¿Cómo interpreta la proclamación de la candidatura de Sebastián Piñera?
-Tengo una impresión positiva de lo sucedido. Esto permite finalmente tener identificado casi en su estado puro al pinochetismo más profundo y a la derecha más integrista. Sebastián Piñera ha sacado un velo de la política que le permitía muchos juegos a la UDI. Ahora se distingue una derecha pinochetista y una derecha más democrática y más liberal.
-Pero suelen sembrarse dudas sobre la existencia real de esa derecha.
-Lo que ocurre es que Piñera es la mejor cara política de la derecha. Paradójicamente es la cara más vistosamente neoliberal. Tiene buena cara política porque es un hombre democrático, pero al mismo tiempo ese hombre es la más avezada representación de los juegos del mercado. Bueno, por eso está en la derecha. Esta candidatura puede aislar al pinochetismo más duro que ha mantenido este sistema institucional y que se refugia en una supuesta sensibilidad social compasiva, pero lo que hace en definitiva es consagrar un estado de odiosa desigualdad. Esto avecina un enfrentamiento mucho más claro y evidente entre el mercantilismo de Piñera y otros sectores que ponemos por delante la razón democrática.
Silvio Berlusconi a la chilena
-¿Qué opina del paralelo que se sugiere con Silvio Berlusconi, por eso de la estrecha relación entre los negocios y la política?
-Ese es uno de los peligros de Piñera. Él representa una forma de acumulación de poder y de riqueza personal... no estoy diciendo que sea ilegítima... pero es peligrosa su incursión en la propiedad de los medios de comunicación. Se puede considerar que Piñera en esos ámbitos es una ramificación inesperada de la derecha. Creo que es mejor que exista El Mercurio, Copesa y Piñera, a que exista solamente El Mercurio y Copesa. En todo caso no me parece una situación ideal.
-¿Y como adversario, a cuál prefiere, a Joaquín Lavín o a Sebastián Piñera?
-Este es un terremoto político, no es un temblor cualquiera, pero el epicentro está en la derecha. Las ondas de este movimiento y este polvo levantado llegan a todas partes, pero hay que esperar que todo se asiente. Por lo tanto es difícil hacer análisis de un hecho con tanto impacto mediático. Hay una sobrevaloración de los efectos de la candidatura de Piñera. Yo prefiero esperar antes de examinar.
-Pero especulemos un poco más...
-Lo que está claro es que significará un desplazamiento de fuerzas de derecha, desde Lavín hacia Piñera. No creo que haya un desplazamiento significativo de fuerzas de la Concertación hacia Piñera, pero hay que ver lo que sucede en los próximos días y semanas. En todo caso, Michelle Bachelet tiene una base de sustentación que no se ve afectada.
La bolsa o la vida
-El secretario general de su partido, Camilo Escalona, dijo que esta candidatura de Piñera es el resultado de la suma de contradicciones de Lavín, por su demora en tomar distancia moral de Pinochet...
-Primero quiero decir que la operación de poner una distancia moral entre Lavín y Pinochet es algo imposible. Me pareció un acto bastante deplorable. Es muy difícil sostener que no se sabía que en Chile había violación de los DD.HH, cuando durante 17 años Naciones Unidas condenó la dictadura de Pinochet. Durante más de un decenio hubo una misión especial de la ONU para examinar este tema en Chile. Las iglesias crearon el Comité Pro Paz y la Iglesia Católica creó la Vicaría de la Solidaridad. Se entregaron a todas las autoridades las listas de nombres de personas desaparecidas o prisioneras. ¿En qué mundo vive alguien que no se enteró de todo esto?.
-Había censura...
-Pero la censura era manejada por los que respaldan a Lavín. Puede ser más creíble que no supiera de las operaciones financieras de la familia Pinochet. A mí en todo caso me resulta sospechoso que la reacción sea por la bolsa y no por la vida. Uno hubiera esperado que la reacción fuera por el tema de los DD.HH. Uno se queda con la duda, ¿Lavín prefiere la bolsa o la vida?
-Hay otro elemento de análisis: La lógica de un militar considera la posibilidad de matar. En cambio, el robo tiene una categoría más baja...
-La guerra es un evento inscrito en la vida de un militar, pero con esa teoría podríamos decir puede ser esperable que los militares cometan homicidios, asesinen a mujeres o fueran protagonistas de hechos de sangre. No estoy de acuerdo, eso no hace que un militar sea más proclive a violar los DD.HH. Lo que digo está en absoluta concordancia con la doctrina institucional, lo que sostiene el general (Juan Emilio) Cheyre.
-Asumiendo arbitrariamente que el descenso estadístico de Lavín es un síntoma, ¿es posible que la Concertación llegue a sufrir algo parecido, atendiendo a un descontento por lo que no han hecho, por las promesas no cumplidas?
-Eso depende de las características personales. Yo soy un descontento por estructura. Creo que la Concertación ha hecho 15 años de gobierno que han traído un gran progreso, pero hay cosas que no hemos hecho. No hemos podido evitar que la sociedad se haga más desigual, económica, social, culturalmente. Yo siento inconformidad por eso, pero eso no resta fuerza a mi compromiso con mi partido, con la Concertación y con los gobiernos en los cuales yo mismo participé. Uno no tiene que hacerse cómplice de sus propias insuficiencias, ni tiene que transformar ciertas necesidades políticas en virtudes políticas. Ahora debemos enfocar el nuevo tiempo con un espíritu que signifique ver cómo reponer los temas que no logramos llevar adelante.
-A saber...
-El tema de la desigualdad no es nuevo. Yo era ministro del Trabajo el año 1996 y 1997 y formulé declaraciones sobre la distribución del ingreso, a propósito de un organismo internacional, pero no tuvieron eco, ni siquiera en el gobierno del que yo formaba parte. Algunos se encargaron de difundir documentos donde se establecía que eso ocurría en los países de alto crecimiento y que después eso tendía a desaparecer en Chile. Un segundo tema es el institucional, porque el sistema binominal de elecciones es insufrible. Produce marginación, no solo de sectores políticos que no logran ser electos, sino de una multitud de jóvenes, de gente que no participa porque cree que es irrelevante participar. ¿Usted cree que uno puede estar contento con eso?.
-¿Cree usted que esta irracionalidad ajena a los partidos pueda afectar a la Concertación, considerando que el 31 de julio habrá una precandidata derrotada?
-Las dos candidatas son mujeres muy inteligentes. Y no veo fisuras en la Concertación, sin importar quién gane. Los partidos son otra cosa. Ahí suceden cosas diversas, extraordinarias, literarias, espectaculares, pero yo hablo por el liderazgo y yo tengo confianza en eso.
-¿Es posible interpretar la elección de estas precandudaturas como una ineptitud de los partidos de gobierno, atendiendo a la importancia de las encuestas?
- En el caso de Soledad Alvear hubo un proceso interno, hubo dos candidatos, estuvo Adolfo Zaldívar y en una instancia democrático-representativa triunfó Soledad Alvear. En el caso de Michelle, creo que ella es un extraordinario fenómeno político. Construcción de liderazgo en un momento político muy difícil. Es una mujer que mostró grandes dotes de gobierno en los dos ministerios complejos en los que estuvo (Defensa y Salud). Tiene un carácter fuerte y propio, pero además tiene una simpleza de comportamiento. Sencillez. Calidez. Eso no se encuentra habitualmente en la política. Eso provocó una chispa. Cuando uno dice ‘resolver por las encuestas’, suena como el rating de televisión. Esto no se trata de eso. Michelle Bachelet es un cuadro político. No tiene las características de un político que sale de corbata y con la voz engolada diciendo cosas.
-Entonces, ¿puede verse este liderazgo como un aporte el desarrollo de las mujeres?
-Yo creo que sí. Significa que en un país donde ha habido un deterioro tan grande en el ámbito de la cultura, y cuando hablo de cultura no hablo de las bellas artes, sino del modo de convivir. Es un acontecimiento que rompe esta mercantilización de la vida colectiva.
Sobre minorías y trato compasivo
-¿Por qué hace un momento dijo que mantiene la confianza en su partido, si no lo consideraron en la lista de candidatos a diputados?
- He estado ausente de disputas partidarias. Me reincorporé en el último congreso del PS. Fui de candidato a vicepresidente aunque sabíamos que íbamos a perder. No tenía pretensiones de ganar, sino de testimoniar una postura, y creo que la actual conducción del partido por parte de Ricardo Núñez y Camilo Escalona se está equivocando. Somete al partido a tensiones innecesarias, una situación ingrata. Los partidos se rigen por normas y aquí la única norma es la que determina la mayoría. Esa no es norma. Yo espero que esto se supere. Sinceramente no entiendo los motivos de un comportamiento que produce tensiones que el partido no se merece.
-Algunos representantes de su sector martnerista han declarado que Camilo Escalona es poco compasivo con las minorías. ¿Es cierto que hay una excesiva drasticidad hacia quienes no son de la línea de Escalona y Núñez?
-Yo no creo que las minorías merezcan un trato compasivo, creo que merecen un trato democrático. Ninguna minoría aspira a la compasión; aspira al reconocimiento de ciertos derechos. Y un derecho básico de los militantes, sean mayoría o minoría, es que se respeten las normas que rigen al partido. Creo que esas normas han sido puestas entre paréntesis y que el Partido Socialista ha sido sometido a una especie de período especial. El Comité Central está constituido de una manera bastante extraña, porque los integrantes regionales fueron elegidos por la base, y los miembros nacionales fueron electos en el último congreso. Sólo una parte se renovó, y además se amplió el número. Creo que se han cometido una serie de irregularidades por sobre el estatuto del partido.
-¿Irregularidades?
-De repente un partido tiene necesidad de poner entre paréntesis un estatuto, pero en una circunstancia política muy especial. Cuando eso ocurre debe haber consenso. No se trata de tener compasión con las minorías. He sido mayoría y le digo sinceramente que no atino a comprender la lógica del presidente (Ricardo Núñez) y del secretario general (Camilo Escalona). No comparto esta forma de conducir al partido. Plantean que hay que proteger y ayudar a la candidatura de Michelle Bachelet, pero el punto es que están haciendo precisamente lo contrario. Están tensionando al partido de una manera innecesaria.
-¿Mantiene su afán de postularse a la Cámara de Diputados?
-Nunca he querido ser parlamentario, nunca en las cuatro elecciones anteriores. Ahora, un grupo de compañeros de Valparaíso me plantearon que había una situación electoral que les parecía compleja y yo me reinscribí para el distrito 12 y me puse a disposición del partido. He respondido a una iniciativa de la base del partido, no ando en busca de un distrito o una circunscripción. Pertenezco a la escuela que privilegia lo bueno para la organización, para el fin colectivo. Eso hay que combinarlo con aspiraciones individuales legítimas, pero no creo que la política deba convertirse en la suma de ambiciones individuales. Eso está muy claro.
-¿Ve alguna posibilidad de diálogo, considerando que el PS ya presentó (el sábado) la plantilla de candidatos?
-Ha habido diálogo, pero después de los diálogos y de principios de buenos acuerdos y diálogos fraternales, se adoptan resoluciones como la del sábado último, que realmente dejan sin efecto las conversaciones y los acuerdos. Yo no entiendo esta forma de actuar de la mesa directiva. Francamente no entiendo y no sé qué más puedo decir.

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