jueves, mayo 26

¿Piñera...? por Roberto Pizarro

Piñera aplicó rigurosamente el refrán árabe “la venganza se come mejor en plato frío”. Después de trece años de acosos, deslealtades y traiciones, se encuentra en el mejor momento de su vida mientras sus enemigos se debaten en la más completa perplejidad. Acosado en 1992 por la grabadora vergonzante de Ricardo Claro, con la participación de agentes de la inteligencia militar, fue sujeto de una oscura conspiración. En 1999, amenazado por un cúmulo de rumores, lo obligaron a retirarse de la competencia senatorial en Valparaíso para favorecer al Almirante Arancibia, convertido en político de última hora por la directiva de la UDI. Finalmente, tuvo que renunciar a la presidencia de RN, apretado por los parlamentarios de su propia colectividad y por el odio incontenible que le profesa Longueira. Mientras Allamand, el crítico a los poderes fácticos, claudicó ante la UDI, dándole la espalda a su amigo Piñera, éste logró mantener la dignidad y perseverar en la lucha contra el hegemonismo de la derecha integrista. Bien por Piñera y mejor por el país. Identificar y aislar a los civiles pinochetistas es positivo para la sociedad chilena. Mientras menos bulto más claridad.

Nos encontramos ahora en un nuevo terreno político. Piñera representa una alternativa civilizada frente a la Concertación. Pero, es inocultablemente una alternativa de derecha. Sus mil millones de dólares de patrimonio los acumuló aprovechándose de las desigualdades propias al modelo neoliberal que inventaron los economistas de Pinochet, con el apoyo de las armas de éste y del que se han servido los grandes empresarios nacionales y extranjeros. Por tanto, la vida política de Piñera no sólo puede atribuirse a sus indiscutibles talentos personales, a sus estudios en Harvard o a los consejos de su padre en torno a las satisfacciones que entrega el servicio público. En realidad, su candidatura se encuentra vinculada insoslayablemente al poder que le ha dado el dinero para hacer política. La renuncia del candidato de Renovación Nacional al directorio de sus empresas para hacer su campaña presidencial, incluida en ellas Chile Visión, no cambia lo esencial. Pero, a diferencia de Lavín, él no necesita la mediación de los grupos económicos para hacerse presente en el escenario nacional y para financiar sus campañas. El tiene la suficiente independencia económica para cantar con voz propia.

No le vamos a pedir a Piñera que modifique el modelo económico, que los gobiernos de la Concertación no se han atrevido a cambiar. Pero sí, ahora que controla Renovación Nacional, y es su candidato presidencial, tiene la obligación de exigir a sus diputados y senadores que voten en favor de la modificación del sistema electoral binominal para convertirlo en uno proporcional. Sólo así será posible la participación de todas las fuerzas políticas en este nuevo escenario, estimulará a los jóvenes a incorporarse a la vida pública y evitará que las cúpulas de los actuales partidos de gobierno y oposición decidan sus representantes parlamentarios entre los mismos de siempre. La modificación del actual sistema electoral es condición indispensable para reconstruir la democracia republicana y para frenar a los inescrupulosos que han monopolizado la política por quince años, expropiándole a la ciudadanía y a los militantes sus derechos. Si en esta tarea ayuda Piñera le hará un gran servicio al país. El resto, enfrentar la concentración del poder económico y las desigualdades sociales es demasiado para él.


18-05-05

miércoles, mayo 18

La nueva situación política. Entrevista a Jorge Arrate

Entrevista a Jorge Arrate
El Mostrador
por Helmuth Huerta
Integrante de la tendencia disidente conocida como ''Nuevo Socialismo'', el ex titular de Trabajo y de Educación y ex embajador en Argentina exige que se respeten los derechos de las minorías en el Partido Socialista, debido a que la mesa directiva ya decidió ''de manera antidemocrática'' la plantilla de candidatos parlamentarios. Las ansias de voracidad y de irracionalidad no sólo cunden en la Alianza Por Chile. Desde el fin de semana, aunque a menor escala y con menos micrófonos al acecho, el Partido Socialista mostró la hilacha con el despertar de divisiones internas y declaraciones enconadas. ¿El motivo?: la plantilla de candidatos a la Cámara de Diputados y al Senado. El sector denominado ‘Nuevo Socialismo’, encabezado por el ex presidente del PS, Gonzalo Martner, reclamó contra la mesa directiva (Ricardo Núñez, presidente y Camilo Escalona, secretario general) por “atentar contra el estatuto partidario” e imponer antidemocráticamente la plantilla de candidatos. El ‘Nuevo Socialismo’ pidió 4 opciones ‘con posibilidad real’, para que Fanny Pollarolo, Arturo Barrios, Sergio Aguiló y Jorge Arrate postularan a la Cámara Baja. En la práctica, sólo la opción de Aguiló, actual diputado por Talca, tiene viabilidad, según los conocedores de las entretelas de la política. El ex ministro de Trabajo, de Educación y ex embajador en Argentina, Jorge Arrate, vendría a ser parte de las ‘víctimas’ de esta aplanadora, aunque –en entrevista con El Mostrador.cl- él insiste en que “nunca he pretendido ser candidato sino me lo piden las bases del partido, porque soy de la escuela que privilegia el fin colectivo por sobre las ambiciones individuales”. Aquí habla de esos conflictos internos del PS, de la sorpresiva candidatura de Sebastián Piñera y de otras yerbas.
-¿Cómo interpreta la proclamación de la candidatura de Sebastián Piñera?
-Tengo una impresión positiva de lo sucedido. Esto permite finalmente tener identificado casi en su estado puro al pinochetismo más profundo y a la derecha más integrista. Sebastián Piñera ha sacado un velo de la política que le permitía muchos juegos a la UDI. Ahora se distingue una derecha pinochetista y una derecha más democrática y más liberal.
-Pero suelen sembrarse dudas sobre la existencia real de esa derecha.
-Lo que ocurre es que Piñera es la mejor cara política de la derecha. Paradójicamente es la cara más vistosamente neoliberal. Tiene buena cara política porque es un hombre democrático, pero al mismo tiempo ese hombre es la más avezada representación de los juegos del mercado. Bueno, por eso está en la derecha. Esta candidatura puede aislar al pinochetismo más duro que ha mantenido este sistema institucional y que se refugia en una supuesta sensibilidad social compasiva, pero lo que hace en definitiva es consagrar un estado de odiosa desigualdad. Esto avecina un enfrentamiento mucho más claro y evidente entre el mercantilismo de Piñera y otros sectores que ponemos por delante la razón democrática.
Silvio Berlusconi a la chilena
-¿Qué opina del paralelo que se sugiere con Silvio Berlusconi, por eso de la estrecha relación entre los negocios y la política?
-Ese es uno de los peligros de Piñera. Él representa una forma de acumulación de poder y de riqueza personal... no estoy diciendo que sea ilegítima... pero es peligrosa su incursión en la propiedad de los medios de comunicación. Se puede considerar que Piñera en esos ámbitos es una ramificación inesperada de la derecha. Creo que es mejor que exista El Mercurio, Copesa y Piñera, a que exista solamente El Mercurio y Copesa. En todo caso no me parece una situación ideal.
-¿Y como adversario, a cuál prefiere, a Joaquín Lavín o a Sebastián Piñera?
-Este es un terremoto político, no es un temblor cualquiera, pero el epicentro está en la derecha. Las ondas de este movimiento y este polvo levantado llegan a todas partes, pero hay que esperar que todo se asiente. Por lo tanto es difícil hacer análisis de un hecho con tanto impacto mediático. Hay una sobrevaloración de los efectos de la candidatura de Piñera. Yo prefiero esperar antes de examinar.
-Pero especulemos un poco más...
-Lo que está claro es que significará un desplazamiento de fuerzas de derecha, desde Lavín hacia Piñera. No creo que haya un desplazamiento significativo de fuerzas de la Concertación hacia Piñera, pero hay que ver lo que sucede en los próximos días y semanas. En todo caso, Michelle Bachelet tiene una base de sustentación que no se ve afectada.
La bolsa o la vida
-El secretario general de su partido, Camilo Escalona, dijo que esta candidatura de Piñera es el resultado de la suma de contradicciones de Lavín, por su demora en tomar distancia moral de Pinochet...
-Primero quiero decir que la operación de poner una distancia moral entre Lavín y Pinochet es algo imposible. Me pareció un acto bastante deplorable. Es muy difícil sostener que no se sabía que en Chile había violación de los DD.HH, cuando durante 17 años Naciones Unidas condenó la dictadura de Pinochet. Durante más de un decenio hubo una misión especial de la ONU para examinar este tema en Chile. Las iglesias crearon el Comité Pro Paz y la Iglesia Católica creó la Vicaría de la Solidaridad. Se entregaron a todas las autoridades las listas de nombres de personas desaparecidas o prisioneras. ¿En qué mundo vive alguien que no se enteró de todo esto?.
-Había censura...
-Pero la censura era manejada por los que respaldan a Lavín. Puede ser más creíble que no supiera de las operaciones financieras de la familia Pinochet. A mí en todo caso me resulta sospechoso que la reacción sea por la bolsa y no por la vida. Uno hubiera esperado que la reacción fuera por el tema de los DD.HH. Uno se queda con la duda, ¿Lavín prefiere la bolsa o la vida?
-Hay otro elemento de análisis: La lógica de un militar considera la posibilidad de matar. En cambio, el robo tiene una categoría más baja...
-La guerra es un evento inscrito en la vida de un militar, pero con esa teoría podríamos decir puede ser esperable que los militares cometan homicidios, asesinen a mujeres o fueran protagonistas de hechos de sangre. No estoy de acuerdo, eso no hace que un militar sea más proclive a violar los DD.HH. Lo que digo está en absoluta concordancia con la doctrina institucional, lo que sostiene el general (Juan Emilio) Cheyre.
-Asumiendo arbitrariamente que el descenso estadístico de Lavín es un síntoma, ¿es posible que la Concertación llegue a sufrir algo parecido, atendiendo a un descontento por lo que no han hecho, por las promesas no cumplidas?
-Eso depende de las características personales. Yo soy un descontento por estructura. Creo que la Concertación ha hecho 15 años de gobierno que han traído un gran progreso, pero hay cosas que no hemos hecho. No hemos podido evitar que la sociedad se haga más desigual, económica, social, culturalmente. Yo siento inconformidad por eso, pero eso no resta fuerza a mi compromiso con mi partido, con la Concertación y con los gobiernos en los cuales yo mismo participé. Uno no tiene que hacerse cómplice de sus propias insuficiencias, ni tiene que transformar ciertas necesidades políticas en virtudes políticas. Ahora debemos enfocar el nuevo tiempo con un espíritu que signifique ver cómo reponer los temas que no logramos llevar adelante.
-A saber...
-El tema de la desigualdad no es nuevo. Yo era ministro del Trabajo el año 1996 y 1997 y formulé declaraciones sobre la distribución del ingreso, a propósito de un organismo internacional, pero no tuvieron eco, ni siquiera en el gobierno del que yo formaba parte. Algunos se encargaron de difundir documentos donde se establecía que eso ocurría en los países de alto crecimiento y que después eso tendía a desaparecer en Chile. Un segundo tema es el institucional, porque el sistema binominal de elecciones es insufrible. Produce marginación, no solo de sectores políticos que no logran ser electos, sino de una multitud de jóvenes, de gente que no participa porque cree que es irrelevante participar. ¿Usted cree que uno puede estar contento con eso?.
-¿Cree usted que esta irracionalidad ajena a los partidos pueda afectar a la Concertación, considerando que el 31 de julio habrá una precandidata derrotada?
-Las dos candidatas son mujeres muy inteligentes. Y no veo fisuras en la Concertación, sin importar quién gane. Los partidos son otra cosa. Ahí suceden cosas diversas, extraordinarias, literarias, espectaculares, pero yo hablo por el liderazgo y yo tengo confianza en eso.
-¿Es posible interpretar la elección de estas precandudaturas como una ineptitud de los partidos de gobierno, atendiendo a la importancia de las encuestas?
- En el caso de Soledad Alvear hubo un proceso interno, hubo dos candidatos, estuvo Adolfo Zaldívar y en una instancia democrático-representativa triunfó Soledad Alvear. En el caso de Michelle, creo que ella es un extraordinario fenómeno político. Construcción de liderazgo en un momento político muy difícil. Es una mujer que mostró grandes dotes de gobierno en los dos ministerios complejos en los que estuvo (Defensa y Salud). Tiene un carácter fuerte y propio, pero además tiene una simpleza de comportamiento. Sencillez. Calidez. Eso no se encuentra habitualmente en la política. Eso provocó una chispa. Cuando uno dice ‘resolver por las encuestas’, suena como el rating de televisión. Esto no se trata de eso. Michelle Bachelet es un cuadro político. No tiene las características de un político que sale de corbata y con la voz engolada diciendo cosas.
-Entonces, ¿puede verse este liderazgo como un aporte el desarrollo de las mujeres?
-Yo creo que sí. Significa que en un país donde ha habido un deterioro tan grande en el ámbito de la cultura, y cuando hablo de cultura no hablo de las bellas artes, sino del modo de convivir. Es un acontecimiento que rompe esta mercantilización de la vida colectiva.
Sobre minorías y trato compasivo
-¿Por qué hace un momento dijo que mantiene la confianza en su partido, si no lo consideraron en la lista de candidatos a diputados?
- He estado ausente de disputas partidarias. Me reincorporé en el último congreso del PS. Fui de candidato a vicepresidente aunque sabíamos que íbamos a perder. No tenía pretensiones de ganar, sino de testimoniar una postura, y creo que la actual conducción del partido por parte de Ricardo Núñez y Camilo Escalona se está equivocando. Somete al partido a tensiones innecesarias, una situación ingrata. Los partidos se rigen por normas y aquí la única norma es la que determina la mayoría. Esa no es norma. Yo espero que esto se supere. Sinceramente no entiendo los motivos de un comportamiento que produce tensiones que el partido no se merece.
-Algunos representantes de su sector martnerista han declarado que Camilo Escalona es poco compasivo con las minorías. ¿Es cierto que hay una excesiva drasticidad hacia quienes no son de la línea de Escalona y Núñez?
-Yo no creo que las minorías merezcan un trato compasivo, creo que merecen un trato democrático. Ninguna minoría aspira a la compasión; aspira al reconocimiento de ciertos derechos. Y un derecho básico de los militantes, sean mayoría o minoría, es que se respeten las normas que rigen al partido. Creo que esas normas han sido puestas entre paréntesis y que el Partido Socialista ha sido sometido a una especie de período especial. El Comité Central está constituido de una manera bastante extraña, porque los integrantes regionales fueron elegidos por la base, y los miembros nacionales fueron electos en el último congreso. Sólo una parte se renovó, y además se amplió el número. Creo que se han cometido una serie de irregularidades por sobre el estatuto del partido.
-¿Irregularidades?
-De repente un partido tiene necesidad de poner entre paréntesis un estatuto, pero en una circunstancia política muy especial. Cuando eso ocurre debe haber consenso. No se trata de tener compasión con las minorías. He sido mayoría y le digo sinceramente que no atino a comprender la lógica del presidente (Ricardo Núñez) y del secretario general (Camilo Escalona). No comparto esta forma de conducir al partido. Plantean que hay que proteger y ayudar a la candidatura de Michelle Bachelet, pero el punto es que están haciendo precisamente lo contrario. Están tensionando al partido de una manera innecesaria.
-¿Mantiene su afán de postularse a la Cámara de Diputados?
-Nunca he querido ser parlamentario, nunca en las cuatro elecciones anteriores. Ahora, un grupo de compañeros de Valparaíso me plantearon que había una situación electoral que les parecía compleja y yo me reinscribí para el distrito 12 y me puse a disposición del partido. He respondido a una iniciativa de la base del partido, no ando en busca de un distrito o una circunscripción. Pertenezco a la escuela que privilegia lo bueno para la organización, para el fin colectivo. Eso hay que combinarlo con aspiraciones individuales legítimas, pero no creo que la política deba convertirse en la suma de ambiciones individuales. Eso está muy claro.
-¿Ve alguna posibilidad de diálogo, considerando que el PS ya presentó (el sábado) la plantilla de candidatos?
-Ha habido diálogo, pero después de los diálogos y de principios de buenos acuerdos y diálogos fraternales, se adoptan resoluciones como la del sábado último, que realmente dejan sin efecto las conversaciones y los acuerdos. Yo no entiendo esta forma de actuar de la mesa directiva. Francamente no entiendo y no sé qué más puedo decir.

lunes, mayo 16

La agenda proigualdad de Michelle Bachelet


Discurso de Michelle Bachelet en Seminario de Revista Capital sobre la desigualdad el 4 de mayo del 2005.

Hoy día hablamos de desigualdad. La desigualdad aparece en el Chile del siglo 21 como la gran preocupación de políticos, economistas, académicos y cientistas sociales.
Para quienes provenimos de una cultura progresista, el sólo hecho de que la desigualdad sea el motivo principal de preocupación de las elites es ya un gran logro. Pero más allá de esta satisfacción personal, el hecho de que todos estemos preocupados de la desigualdad es también un gran avance porque nos permirte plantearnos la posibilidad de lograr grandes acuerdos para superarla.

Porque a la larga, la desigualdad se expresa en personas de carne y hueso. Muchas de ellas que lo pasan muy mal. Y que se frustran al verse lejos del desarrollo del país. Por eso hemos dicho desde el comienzo de esta campaña: “Ganemos Todos”.

Para eso estoy yo en política. No para otra cosa. Este ha sido mi compromiso de vida.
Quiero proponer al país una Agenda Pro Igualdad.

Porque mientras más conscientes seamos de los efectos de la inequidad en lo que es integración social; mientras más seamos conscientes de que un país no puede alcanzar el desarrollo sin cohesión social; y sobre todo, mientras más seamos conscientes de que este es un tema ético, de que es un tema de justicia, más y mejores acuerdos sociales alcanzaremos para superar este problema.

Hoy se nos pregunta a los candidatos: ¿Cómo lograr crecimiento económico con un desarrollo más armónico en lo social?
Y la verdad es que hasta hace poco, crecimiento y desarrollo armónico parecían parte de dos agendas incompatibles. Se planteaba que existía una suerte de trade-off entre crecimiento y equidad. O se optaba por el uno o se optaba por el otro.
Desde Estados Unidos, la derecha nos decía que lo que se necesitaba eran políticas que enfatizaran el “making” en vez del “taking”. El producir en vez de redistribuir. Desde la izquierda, la igualdad por sobre todas las cosas.
¿Estamos realmente condenados a tener que optar por uno u otro? La evidencia moderna nos indica que no. Que llega un momento en el desarrollo de los países donde el crecimiento deja de estar asociado a mayor desigualdad, generándose condiciones más equitativas para la población.
Por eso es que valoro tanto que la campaña presidencial ponga el acento en cómo distribuimos de manera más equitativa las oportunidades que el país ofrece a su gente, sobre la base del consenso básico de que es indispensable seguir creciendo.
Podemos dar un nuevo impulso al crecimiento, fundado en la innovación, la apertura a nuevas oportunidades de emprendimiento, la modernización y humanización del mercado laboral. Esto es indispensable para avanzar en igualdad también.
Con políticas de crecimiento audaces e inteligentes. Podemos crecer más y podemos hacer que ese crecimeitno llegue a todos los chilenos.
Quiero destacar dos aspectos antes de entrar a explicar la Agenda Pro Igualdad.
Primero, quiero reivindicar el diálogo social que hace falta en Chile para superar los temas pendientes como la desigualdad, y para enfrentar los nuevos desafíos. Hay quienes no han entendido a qué me refiero con esto del diálogo, o parece que no lo quieren entender. Aquí no estamos hablando de comisiones “hippie”, ni estamos sacándonos el bulto. Estamos hablando de los acuerdos que se necesitan en una democracia, donde el Ejecutivo gobierna con un Parlamento. Porque si no las cosas no se aprueban, o no funcionan.
Cuando hablemos de materia laboral, requeriremos el diálogo entre trabajadores, empresarios, y gobierno. Cuando hablemos de impuestos, requeriremos el diálogo de todas las fuerzas políticas del parlamento, y de la asesoría de economistas y académicos. Cuando hablemos de educación, estarán en dicho diálogo las fuerzas políticas, claro, pero también los profesores y los apoderados. Cuando hablemos de reforma previsional, estarán en dicho diálogo los partidos, claro, pero también representantes de las AFP.
La experiencia de otros países así lo demuestra. Ya se habló aquí esta mañana: países similares en tamaño y posibilidades que Chile, que comenzaron el siglo 20 como países pobres, con grandes desigualdades en su interior, y que hoy día se codean con las naciones más ricas del planeta, y con altos niveles de cohesión social. Se habla siempre de Irlanda, Nueva Zelandia, Finlandia, países del sudeste asiático. Lo importante de ello es el pacto social que ha antecedido sus saltos al desarrollo.
En Chile también tenemos buenas experiencias. Hace más de una década logramos consenso en la estabilidad macroeconómica. Hace un par de años, empresarios y gobierno llegaron a acuerdo en torno a una Agenda Pro Crecimiento. Hoy podemos discutir una Agenda Pro Igualdad.
Lo segundo que quiero destacar es el hecho de que no estamos condenados a convivir con la desigualdad. Aquí no hay un “orden natural” de las cosas. Los países que se lo proponen, pueden cambiar esta realidad. La encuesta CASEN nos muestra que durante los gobiernos de la Concertación efectivamente no se avanzó mayormente en distribución del ingreso. Si comparamos la distribución de ingresos autónomos entre el primer quintil y el último quintil, la relación se ha mantenido en alrededor de 14 veces.
Sin embargo, esta desigualdad que parece abismante, se ve reducida significativamente si consideramos las transferencias gubernamentales. O sea, cuando sumamos al ingreso autónomo de los hogares las transferencias monetarias y el aporte neto de las transferencias de salud y educación, la relación se reduce de 14,3 veces a 7,3 veces.
En simple:si consideramos el gasto que el Estado hace en las personas, la desigualdad se reduce. Y este gasto se ha podido hacer gracias a que en algún momento de los 90 las principales fuerzas políticas nos pusimos de acuerdo en aumentar la capacidad del Estado para un mayor gasto social.
Pero yo no estoy conforme. La persistencia de la desigualdad en la distribución de los ingresos autónomos es algo que nos frustra. Pero estas cifras nos demuestran que con buenas politicas públicas podemos hacer una diferencia.
Por eso propongo hoy una Agenda Pro Igualdad. Una Agenda país, para que sea aceptada por la mayoría y sea efectiva en su implementación. Esta Agenda contiene siete medidas de diverso tipo, para el corto, mediano y largo plazo.
Los elementos de esta Agenda son:
- Primero, Plan de Igualdad para los Niños.
- Segundo, Plan Más Mujer para Chile.
- Tercero, Plan Más Protección Social, donde incluyo la reforma al sistema previsional.
- Cuarto, Más y Mejor Empleo.
- Quinto, Plan Más Emprendimiento para Chile.
- Sexto, Plan Más Equidad y Calidad en la Educación.
- Por último, incluyo las bases para que logremos un Acuerdo para la Igualdad.

Primero, Plan de Igualdad para los Niños
En Chile todavía tenemos muchas desigualdades que se remontan a la cuna. ¡Es francamente intolerable que el lugar de nacimiento siga determinando la existencia de las personas!

Es mucha la evidencia que nos demuestra que las desigualdades comienzan a gestarse en los primeros años de vida, en lo que son capacidades intelectuales, sociales y cognitivas. Las capacidades de los primeros cuatro años de vida, además, se consolidan en los primeros cuatro años del ciclo escolar básico. Los estudios nos demuestran que las desigualdades al final de dicho ciclo son sumamente difíciles de revertir en estapas posteriores.
Como médico pediatra sé muy bien de lo que estamos hablando: Mayor incidencia de enfermedades, baja estimulación, desnutrición, hacinamiento, abandono, violencia. Todo ello, además, altamente vinculado con nivel socioeconómico. El triste final de esta historia es que si no hacemos nada, estaremos perpetuando la desigualdad por generaciones.
En Chile podemos apreciar cómo se reproduce este patrón de desigualdad. Las tablas que vemos en pantalla nos muestran realidades que nos chocan: En la primera tabla, vemos las diferencias que se producen en los puntajes SIMCE de Cuarto Año Básico. Mientras más del 50% de los niños provenientes del quintil más rico sobrepasan los 300 puntos en las pruebas, menos del 7% del quintil más pobre supera los 300 puntos.
¡Pero cómo van a superar esta barrera si sus condiciones son mucho más desventajosas que las de sus pares!
Así lo demuestra la tabla de más abajo: 50% de los niños ricos tiene cobertura pre-escolar, en comparación a sólo el 30% de los más pobres. Más del 80% de los niños pobres sólo acceden a un computador en el colegio, mientras que en el caso de los niños ricos esto es al revés: más del 80% tiene computador en el hogar.
Todo esto nos habla de la necesidad urgente de adoptar una acción decidida. Mi meta en este sentido es ambiciosa, pero realizable: el Plan de Igualdad para los Niños desde la Infancia tiene como objetivo asegurar que a la edad de 8 años, no quede rastro de las desigualdades de cuna en ningún niño de Chile, independientemente de su origen socioeconómico.
Al final del Cuarto año de educación básica, Chile le ofrecerá las mismas oportunidades a sus hijos.
¿Cómo lo haremos? Asumiendo un enfoque integral, y atacando principalmente tres ámbitos:

En salud materno-infantil, focalizando aún más los programas de nutrición y control de niño sano, y enriqueciendo los programas de estimulación temprana en consultorios.
En relación al cuidado infantil preescolar, proponemos establecer el cuidado infantil como un beneficio de la seguridad social para toda madre trabajadora, independientemente del tamaño del establecimiento en que se desempeñe, con un esquema de financiamiento solidario.
Para las familias de menores ingresos, y con el objeto de abarcar al 100% de los niños pertenecientes al 20% más pobre de la población, diversificaremos y expandiremos la cobertura de programas de cuidado infantil, recurriendo a esquemas flexibles, adecuados a los requerimientos y preferencias de los padres.
En relación al sistema escolar, proponemos dos cosas: la primera, cobertura universal de Prekinder y Kinder. Lo segundo, priorizar el primer ciclo de educación básica con un régimen de subvención diferenciada para los alumnos de menores recursos. La idea es duplicar el valor de la subvención del resto del sistema, y mejorar la gestión educativa.

Segundo, lo que hemos denominado “Más Mujer para Chile”.
Es un hecho que persisten una serie de desigualdades de género en nuestro país. Ya se ha dicho: la tasa de participación laboral de la mujer, actualmente en 38%, sigue siendo baja en comparación con países desarrollados. Pero además la mujer gana entre un 20 y un 30% menos que el hombre, pese a tener similares capacidades y nivel educacional. Sólo el 20% de los gerentes, y el 25% de los empresarios en Chile son mujeres.
Hay una desigualdad evidente, la que se agrava en al caso de las mujeres más pobres. El último trimestre del 2004, la tasa de desempleo femenino fue 10,4%, en circunstancias que la tasa nacional era de 7,8%.
Necesitamos un plan de igualdad de oportunidades para la mujer, que ayude en especial a las mujeres más modestas y de la clase media. Porque mientras más mujeres se incorporen al trabajo, mayores ingresos habrá en los hogares. Para la gran mayoría de ellos, el ingreso de la mujer constituirá un segundo ingreso que permitirá a la familia salir de la línea de la pobreza. Pero un tercio de los hogares que son encabezados por mujeres, ése es el único ingreso.
El Plan Más Mujer para Chile se hace cargo de estos problemas. En lo que dice relación con empleo, el Plan propone:
- Uno, cuidado infantil extendido, como vimos en el punto anterior;
- Dos, reformas laborales que promuevan modalidades de trabajo que faciliten el empleo femenino, como el empleo part-time y el teletrabajo, pero garantizando siempre sus derechos;
- Tres, medidas anti-discriminatorias, incluidas en un código de conducta que garantice igualdad de condiciones en la contratación de personal para el sector público. Adicionalmente, aplicar con mayor energía las disposiciones anti discriminatorias del código laboral. Todo esto, hay que decirlo, se alicará a todos los trabajadores;
- Cuatro, como veremos más adelante, reforma previsional que subsane las discriminación de que es objeto la mujer, muchas veces derivado de su salida de la fuerza laboral debido a los años que se dedican al cuidado de los hijos. A igual fondo, igual pensión. Cinco, programas de capacitación permanente de madres y de trabajadoras;
Además, en lo político, daré una señal de equidad a los chilenos, la que espero dé el ejemplo para el resto de la sociedad. Porque creo que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades, y tengo que gobernar con los mejores: paridad hombre-mujer en la conformación del nuevo gobierno.
Tercero, Más Protección Social
Nuestra sociedad se siente desprotegida. Le teme a la enfermedad, a la cesantía, a la vejez. Hemos avanzado: tenemos seguro de cesantía, estamos comenzando el Plan Auge. Nos preocuparemos de su implementación. Pero ahora debemos preocuparnos por la tercera edad. Aquí no caben excusas: nuestros padres y abuelos merecen dignidad.
Tenemos que asumir que el actual sistema de pensiones tiene deficiencias que debemos superar. El sistema tiene baja cobertura (60%), baja densidad (52%), altas comisiones, no da cuenta de las complejidades del trabajo moderno, discrimina a la mujer, entre otras falencias.
En concreto, propongo la primera reforma al sistema en sus 24 años de funcionamiento.
La primera medida será establecer, el primer día de gobierno, un Consejo de Reforma Previsional, donde participen todos los actores relevantes. Este Consejo tendrá una misión clara: entregar protección social efectiva a la población; reforzar el carácter solidario del sistema; ampliar la cobertura del sistema de pensiones y terminar con las discriminaciones de género que persisten en el sistema.
Además, proponemos dos medidas inmediatas: lo primero que implementaremos será otorgar a todos los mayores de 65 años carentes de ingresos y previsión el derecho de acceder de manera automática a la pensión asistencial. No más cupos ni listas de esperas.

Segundo, bajar el límite de edad de gratuidad en la atención de salud de 65 a 60 años.
Cuatro, Más y Mejor Empleo
Queremos más empleo, y que éste se dé en los términos del empleo decente. Podemos avanzar en adaptabilidad, pero siempre resguardando los derechos de los trabajadores, sin precariedad. Pero lo aclaro de inmediato: Nada de esto lo haremos sin diálogo social.
Propongo:
- Reformas Laborales pro-mujer.
- Reformas Laborales pro-joven.
- Adecuada implementación de los nuevos tribunales del trabajo y del nuevo procedimiento laboral.
- Política de fomento de los procesos de negociación colectiva. Una legislación laboral moderna va de la mano de mayor negociación de parte de los trabajadores.
- Política de “zero accident”.
- Mayor fiscalización a la precariedad laboral.
- Fortalecimiento de las organizaciones sindicales.
Quinto, Más Emprendimiento para Chile
Más del 80% del empleo en Chile es dado por la micro, pequeña y mediana empresa. Cualquier política pro empleo pasa por apoyar a estas empresas. Pero no queremos dar limosna, ni reducir estándares sanitarios o laborales, ni mucho menos perdonazos generalizados. Una política pro Mipyme no es una política social; es más bien una política de emprendimiento y desarrollo productivo.
El Plan tiene tres elementos: Empuje para los Nuevos Emprendedores; Una Segunda Oportunidad; y Compromiso Político con la Pequeña Empresa. Pueden ver todas las medidas que propongo en pantalla.
En las medidas de Nuevos Emprendedores destaco el Servicio País para las Pymes, y las Agencias de Desarrollo Regional.
En las medidas de Segunda Oportunidad destaco el Plan de Flexibilización Tributaria.
Y el compromiso político lo marcaremos con la creación de la Subsecretará de la Pequeña Empresa, la ampliación de Fondos para el fomento de la microempresa, y la asociatividad entre empresas.
Sexto, Más Equidad y Calidad en la Educación.
Necesitamos preocuparnos de la educación en todos sus niveles. Reconocemos los avances, pero somos conscientes de lo pendiente.
Proponemos medidas que mejoren la calidad de la educación en todos los niveles. A nivel básico y medio:
- Subvención diferenciada y mejoría de la gestión educativa.
- Reducción de alumnos por aula.
- Reforzar el perfeccionamiento docente.
- Proponemos becar a los mejores estudiantes de cada liceo para que entren a la universidad, sea cuál sea el puntaje PSU que obtengan. Introduciremos así una sana competencia en los establecimientos.

En educación superior, ya lo hemos dicho:
- Crédito para todos los estudiantes de educación superior, sean instituciones públicas y privadas.
- Acreditación universitaria e institutos profesionales.
- Mantención e incremento del Fondo Solidario.
- Fortalecimiento de las universidades publicas y en especial, de las universidades regionales.
Séptimo, logremos un gran acuerdo para financiar estas medidas.

En materia de financiamiento de este Plan no podemos ser demagogos. Es mi deber ser clara con el país.

Lo dije en el debate presidencial de la semana pasada: para financiar este ambicioso plan se requieren recursos.
El crecimiento económico evidentemente ayudará en este sentido. Un crecimiento cercano al 7% anual en los próximos 4 años nos puede allegar importantes recursos.

Pero además mejoraremos la eficiencia en el gasto. Cuidaremos cada peso. Y contaremos con algunos recursos que comienzan a quedar disponibles.

También combatiremos la evasión. En Chile tenemos una estructura productiva de extrema concentración. El 1% más rico de la población se lleva el 14% de los ingresos autónomos, y es precisamente ése el sector que mayores posibilidades tiene para evadir y eludir impuestos.
Presentaré un nuevo proyecto de Ley Antievasión, destinado a asegurar que las personas de más altos ingresos paguen todos los impuestos que les corresponde pagar y proponiendo racionalizar la estructura tributaria y eliminar las franquicias que ya no se justifican. De esta manera propondré eliminar directamente una fuente de desigualdad y generar nuevos recursos para atacar la desigualdad en las otras dimensiones discutidas.
Si después de hecho todo ello, seguimos deficitarios en los recursos que necesitamos, tendremos que revisar la carga tributaria. Si queremos ser un país desarrollado tenemos que invertir más en nuestra gente.
Asi de simple. El resto es demagogia ... o es sacar muy mal las cuentas.
Una Agenda Pro Igualdad podría contener otros componentes. Podría referirse a la importancia del entorno social y de la vivienda. Viviendas y barrios de mejor calidad colaborarán a la integración de la ciudad, y por ende, a una mayor cohesión social.
También podría referirse la Agenda al tema de la delincuencia. Los barrios menos seguros terminan por afectar también la integración de la ciudad y su gente. Y lo que es peor, el flagelo de la violencia y la droga termina apartando a parte de nuestra juventud del camino de la educación y el desarrollo.
También pudimos hablar de Salud. O de la fuerte desigualdad que se aprecia en las oportunidades que tiene la gente de Regiones en contraposición con la gente de Santiago. He sido clara en plantear en otros foros estos temas.
Pero he querido concentrarme en los seis puntos que he mencionado y la manera de financiarlos, porque estimo que estos puntos pueden servir de base para un gran acuerdo.
Las medidas que he mencionado atacan el largo, el mediano y el corto plazo. Como hemos visto esta mañana: la lucha contra la desigualdad se da en todos estos frentes. Ninguna de estas medidas es suficiente para acabar con la desigualdad. Pero son todas necesarias.
Ni siquiera todas juntas podrán acabar con otro problema, que si no eliminamos, se nos hará muy difícil seguir avanzando. Me refiero al problema cultural. A una cultura de la tolerancia hacia la desigualdad. A que, por ejemplo, miremos como si fuera parte del paisaje barrios propios de Haití en Lo Barnechea, a pocos metros de barrios propios de Miami en La Dehesa.
Tenemos que seguir indignándonos con esta realidad. Tenemos que seguir hablando de desigualdad.
Ojalá este seminario no sea una moda. Ni un acto de campaña. Al menos mi compromiso y el de la gente que me apoya estará siempre acá.
Para eso estoy aquí. Si no es para estas tareas, mejor contraten a otro. Lo mío es la justicia, y el compromiso social.

Muchas gracias.

viernes, mayo 13

Enfrentemos ahora las desigualdades. Sergio Aguiló

El Presidente de la República ha decidido enviar un proyecto de ley para eliminar una injusta franquicia (57 Bis). El principal vocero de la oposición, Joaquín Lavín, ha comprometido los votos de su sector político para aprobar en el parlamento de manera unánime esta iniciativa.
Esto ocurre en el contexto del actual e inédito debate sobre las desigualdades que afectan dramáticamente a nuestro país.
Quisiera sobre el particular entregar la siguiente opinión:
1.- Desde la nacionalización del cobre, ocurrida en el año 1971, no se producía en nuestro país un consenso tan alto sobre un tema tan relevante, y con tantas posibilidades de redefinir el futuro de nuestra patria. La actual coincidencia que hoy existe en Chile, sobre la necesidad de terminar con las desigualdades que nos afectan, que incluye no solo a la sociedad civil sino también a todos los actores políticos, es verdaderamente histórica.
Por lo mismo, tenemos la obligación de actuar en concordancia con la naturaleza y alcance de este gran acuerdo nacional.
2.- En este marco, el proyecto de ley comprometido por el Presidente de la República, sin dejar de ser positivo, aparece como demasiado pequeño e irrelevante para los niveles de acuerdo que la sociedad chilena a alcanzado, y para el tamaño de las exigencias que la gran tarea de terminar con las desigualdades plantea.
3.- En tal sentido, el presidente Lagos, quien prometió crecimiento con igualdad al país, no puede desaprovechar esta ocasión histórica. Es indispensable que ahora, a un año del término de su mandato, convoque a la ciudadanía, ya suficientemente sensibilizada por el drama de la desigualdad, a realizar un gran esfuerzo patriótico, que implica respaldar medidas que apuntan ahora al objetivo de construir un Chile más justo.
Para tal efecto, debiera enviar al parlamento un conjunto de iniciativas legales orientadas a terminar con las desigualdades, que con seguridad tendrán el respaldo no solo de los parlamentarios oficialistas sino también de la oposición, si nos atenemos a sus diversas declaraciones públicas que el país ya conoce.
4.- En concreto, el presidente podría mandar al parlamento proyectos del siguiente tenor:
• Para eliminar las más odiosas e injustificadas franquicias tributarias que hoy benefician a los más ricos del país, como por ejemplo la que premia a las grandes empresas constructoras con la devolución del IVA; la que permite a los dueños de las empresas descontar el impuesto a las utilidades de su tributo personal en el Global Complementario; la que permite a las empresas hacer una ficticia depreciación acelerada posibilitándoles eludir el pago del impuesto a las utilidades; entre otras.
• Para elevar la tasa impositiva del impuesto a las utilidades que pagan las grandes empresas, del 17% al 20%. Aún con este aumento, Chile seguirá estando entre los países que tienen una menor tasa de impuesto a las utilidades de las empresas.
5.- La adopción de estas medidas, junto a otras de igual significado, le permitirían al Estado recaudar una muy significativa cantidad de recursos financieros (aproximadamente elevando en 3 puntos la recaudación tributaria sobre el producto interno bruto PIB).
El destino posible de estos fondos también ha sido objeto de una amplia discusión nacional, y los consensos han apuntado en la dirección de lograr una cobertura universal para todos los niños de Chile de los cuidados y educación preescolar (0 a 4 años); de aumentar al doble y de manera diferenciada la unidad de subvención educacional a la educación básica y media; de aumentar significativamente las becas de educación superior para los jóvenes de familias más humildes; para aumentar la cobertura de la pensión asistencial a todos los chilenos que las necesiten; para elevar las jubilaciones mínimas al menos al valor del 90% del salario mínimo legal; entre otras.
Las profundas desigualdades que nos afectan, que los Obispos no han dudado en calificar de escandalosa, y que otros han definido como una verdadera vergüenza nacional, tienen que ser enfrentadas con sabiduría, decisión y coraje. Chile esta esperando que tomemos estas decisiones, y probablemente no tengamos otra ocasión más propicia en los tiempos por venir.

Sergio Aguiló Melo
Diputado
Talca, Mayo 13 del 2005.