domingo, enero 1

Entrevista a Manuel Antonio Garretón, La Nación

“La Concertación cayó en el efecto vértigo de cierre histórico”

Para el analista político Manuel Antonio Garretón el error de la Concertación fue apropiarse de la obra de Lagos como el fin de un ciclo, cuando aún falta crear una nueva Constitución y reducir drásticamente la desigualdad social.

lanacion.cl
Beatriz Bau
Frente a un escenario político bastante convulsionado por una segunda vuelta de elecciones presidenciales, en las que por primera vez después de 15 años los márgenes entre cada candidato se vislumbran estrechos, el sociólogo y analista político Manuel Antonio Garretón, sostiene que lo que habría que revisar es por qué hubo un cambio respecto de lo que ocurría a principios del año pasado, cuando existía una seguridad ciega en el triunfo de la Concertación, incluso en la primera vuelta.
Sin embargo, el analista cree que a pesar de la complejidad del momento, que se caracteriza por un panorama donde evidentemente Bachelet está en peor situación de la que se encontraba Lagos en la segunda vuelta del 1999, la candidata de la Concertación tiene un margen de crecimiento que está dado por su base política y por el apoyo del pacto Juntos Podemos.

-¿Qué pasó durante el año 2005 para que estemos a un panorama donde la Concertación ya no tiene tan asegurada la segunda vuelta?
Lo que hay que explicar es por qué por primera vez la Concertación pierde frente a una derecha que, sumando a sus dos candidatos, saca más votación. Yo tengo la impresión que aquí hay tres factores fundamentales que explican ello. El primero tiene que ver con un gran error en la forma en cómo se condujo la campaña, que no puso el énfasis en aquello que hacia fuerte a Bachelet, que era ser candidata de la Concertación con un nuevo estilo. Aquí no estábamos ante una campaña ciudadana, sino ante una campaña política y eso fue básicamente lo que no se entendió, pues se potenciaron atributos personales cuando lo que estaba en juego era la continuación de un cuarto gobierno de la Concertación.
Ahora la segunda razón por la cual se produjo esta derrota en la primera vuelta, tiene que ver con el error que cometió el gobierno del Presidente Lagos, que por superar el efecto “pato cojo” cayó en el efecto “vértigo de cierre histórico”, donde había que inaugurarlo todo. No hubo tratado que no se firmara o piedra que no se inaugurara. Entonces, el mensaje que se transmitía era que éste fue un gran gobierno, pero que la Concertación, como coalición política, había culminado su tarea. Y el último factor es que se produjo un agotamiento y deslegitimación de la derecha pinochetista expresada en Lavín. Las investigaciones en torno a las cuentas Riggs y lo que ocurrió en el último tiempo con el informe Valech, separó enormemente a la derecha de Pinochet. Así, los hijos predilectos de la dictadura perdieron su posibilidad de liderazgo y es aquí donde aparece la enorme inteligencia política de Piñera, que capta esa realidad de agotamiento en el liderazgo de la UDI y entrega una nueva esperanza a ese 48% que había obtenido Lavín.
-¿Qué papel juega el desgaste político de Bachelet esta votación de la primera vuelta?
Sin duda la votación de Piñera por encima de la de Lavín es un punto más, pero el problema es la baja de Bachelet respecto de la Concertación y, en ese sentido, esta es una baja que se da fundamentalmente en el voto masculino y en un voto político que se expresó en el Pacto Juntos Podemos. Ese desgaste se debe básicamente a los errores de campaña, porque definitivamente la única falta que cometió Bachelet fue no haber hecho una campaña política de envergadura, perdiéndose en una campaña ciudadana que nadie entendió de qué se trataba, porque la gente esperaba una alternativa política dentro de la Concertación. Bachelet fue elegida candidata porque era de la Concertación, porque era mujer y porque era de izquierda, esas tres cosas van juntas. Faltó entonces enfatizar el tema de la Concertación mediante una campaña política que expresara la idea de un cambio de modelo económico social.
-Y entonces ¿cómo se modifica este panorama a quince días de los comicios?
Yo creo que por sobre todo hay que evitar la competencia de ofertas, porque Piñera es una persona que cree que todo se compra con plata y con inteligencia. Él cree que el asunto es llegar y proponer cosas y no cabe duda que es una persona muy audaz y sin escrúpulos en esa materia. Para competir con él hay que manejar un conjunto de ideas fuerza, que hagan ver que estamos ante la presencia de un poder democrático que derrotó a la dictadura y que ha liderado los mejores gobiernos de la historia de Chile. Además, habría que enfatizar que hoy la Concertación cuenta con toda aquella gente que participó en el plebiscito de la dictadura. Por tanto, lo primero que habría que hacer es politizar la campaña en términos de las alternativas reales que el país tiene, en las que Bachelet representa a la gente de clase media, a los sectores populares, al mundo intelectual y al espíritu democrático del Chile de hoy.

-¿Habrá alguna fórmula concreta a la cual recurrir?
Debe proponerse la posibilidad de continuar con el proceso que nos llevará al cierre definitivo de la era post-Pinochet. Para eso debe plantear la creación de una nueva Constitución, la reducción de las desigualdades y el desarrollo de una política internacional que nos inserte en América Latina. Esos son los tres déficit que quedaron pendientes en el gobierno de Lagos y que nos llevarán a la etapa del Bicentenario. Habría que fortalecer y politizar la campaña de Bachelet, presentando una idea aglutinante que sea más que un conjunto de ideas, donde el privilegio, el autoritarismo y el poder económico queden fuera.

-Pero ¿usted cree que durante el 2005 se cerró esta era? ¿Realmente fue un año de reconciliación?
Estamos aún en la era post-pinochetista o en la post-dictatorial. Para llegar a una época plenamente democrática necesitamos, en primer lugar una nueva constitución, no un conjunto de reformas a la carta fundamental. En segundo término, el país requiere tener un mínimo de comunidad socio económica, lo que significa superar las desigualdades que fueron heredadas de la dictadura. Un tercer punto es que logre una necesaria reconciliación donde aquellos sectores que estuvieron involucrados en violaciones a los derechos humanos, reconozcan su responsabilidad y pidan perdón. Finalmente, el Chile post-pinochetista se debe convertir en un Chile que se globaliza, pero el Chile democrático es aquel que se globaliza a través de su vinculación con América Latina. El Presidente Lagos hizo avances en todos estos sentidos, pero debemos tener la grandeza y generosidad histórica para reconocer que todavía queda una deuda.

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