jueves, marzo 30

Homenaje de la Presidenta Bachelet

Palabras de la Presidenta Michelle Bachelet durante la inauguración del memorial en el mismo lugar en que, hace 21 años, fueron encontrados los cuerpos degollados de José Manuel Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero, tres profesionales comunistas que el día anterior habían sido secuestrados por carabineros.
Quisiera, primero, saludar con mucho cariño a los familiares, a los familiares de Santiago, Manuel y José Manuel, por supuesto a todas las autoridades presentes del Gobierno, parlamentarios, concejales, amigos y amigas.
Inicialmente no estaba en el programa que la Presidenta de la República interviniera en un día como hoy, sin embargo no puedo dejar de decir algunas cosas. A veces la formalidad del protocolo, esconde los sentimientos, pero creo que es sano para la democracia que los ciudadanos conozcan las tristezas, las alegrías, pero también las esperanzas de sus gobernantes.
La muerte de José Manuel, de Santiago, de Manuel en 1985, yo diría que fue uno de los momentos más tristes de mi vida. Aún recuerdo el profundo dolor que nos provocaron esos crímenes a muchos de los que estamos acá. Recuerdo la situación de horror, la impotencia, las ganas de creer que el drama que se vivía en nuestro país no era cierto, las ganas de creer que se trataba de un mal sueño, de una pesadilla de la cual íbamos a despertar cualquier día.
Creo que ocurría la verdad, este horror era una realidad. Cuando uno piensa en aquellos días, uno se da cuenta de lo mucho que hemos avanzado en estos años, hemos crecido claro, pero lo más importante aún es que con todo aunque nos falta, hemos empezado a sanar nuestra alma.
El país del odio, la nación de enemigos, como decía un autor, ha quedado atrás. Hoy nuestros hijos conviven en paz, pero no en cualquier paz y eso es tal vez lo más importante que podamos señalar de este momento, que es una paz no fundada en el olvido, en colocar debajo de la alfombra aquello que no nos enorgullece como sociedad, sino que fundada en la memoria de los nuestros, en la memoria del dolor, de la esperanza que nunca se perdió, por eso, yo no podía dejar de hablar esta mañana, porque soy una convencida de que sobre la base de la memoria estamos construyendo los pilares para un país mucho mejor.
En estos 16 años de democracia, hemos tenido que lidiar juntos para limar asperezas de una sociedad dividida, de una sociedad que nos separaba entre los aquellos y los nuestros y yo lo dije el día que asumí la Presidencia: es el momento de que vayamos caminando para que algún día en Chile todos nos sintamos nuestros y creo que hay condiciones, están soplando vientos distintos, podemos creer en un futuro distinto, donde todos caben, donde todos podamos construir una patria mejor, una patria inclusiva, donde ninguna diversidad quede fuera, una patria inclusiva, donde el respeto, la protección y la promoción de los derechos humanos son algo esencial.
Gracias a quienes lucharon por preservar la memoria de aquellos días difíciles, este memorial no es sólo un memorial para aquellos hombres y mujeres que entregaron la vida, también es un memorial para aquellos que permitieron que el olvido no fuera una realidad.
Hoy los chilenos gracias a esta lucha de mujeres y hombres, como de estos familiares, como tantos que están acá, y como tantos que están en tantas partes de Chile, es posible preservar la memoria y que los chilenos ya no aceptemos explicaciones ni justificaciones en esta materia. Los derechos humanos se respetan sí o sí.
Siento que todo esto es compartido por una enorme mayoría de chilenos, gracias a que hemos hecho como sociedad el proceso de mirarnos, de hablar, de conocer lo que ha sucedido en nuestra patria, como sociedad hemos acordado los mínimos de dignidad y de respeto que se merece todo ciudadano. Desde el gobierno, vamos a continuar impulsando nuevas políticas para hacer de este sentimiento compartido una realidad.
Preservaremos la memoria. como lo hacemos hoy con este hermoso memorial. Propiciaremos más medidas de reencuentro, pero también de reparación. Queremos acordar entre todos un programa nacional de derechos humanos que sea una política de Estado.
Aquí Manuel nos hablaba y nos decía, lo mismo que el ministro Bitrán, que los DDHH no son un tema del pasado. Son pasado, presente y futuro y es lo que nos permite efectivamente generar condiciones en un país para que sea efectivamente el país de todos.
Por eso, queremos con mucha fuerza educar en estos valores a nuestros niños y niñas, impulsar la creación de un Instituto de DDHH, que pueda realmente llevar a cabo el nunca olvidar, para siempre desarrollar una sociedad mejor y también por cierto, la figura de un defensor de la ciudadanía que permite que estos derechos sean una práctica.
Sabemos que los tribunales van a continuar estableciendo la verdad y la justicia sin excepción, porque la dignidad de Chile así lo exige. La memoria de miles no admite ningún punto final.
Por eso, hablo hoy, amigos y amigas, porque las autoridades de un gobierno ciudadano y democrático tenemos la obligación ética de presentarle al país nuestra propia memoria, de presentarnos como somos, con nuestras experiencias de vida, con lo que han sido también nuestros compromisos y como dije al comienzo, también nuestras tristezas, alegría y esperanzas, porque a la larga del dolor que como yo sentí, sentimos muchos, estos días 29 y 30 de marzo, hace 21 años, ha nacido una nueva esperanza.
De uno de los días más tristes de mi vida surge este memorial y toda una enseñanza para las futuras generaciones, porque estoy convencida que aunque quisiéramos que eso nunca hubiera sucedido, aunque estamos comprometidas a luchar para siempre para que nunca vuelva a suceder, el dolor y la tristeza no han sido infecundos. Chile es hoy más libre y más justo.

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