domingo, abril 9

Entrevista a Isabel Allende, La Nación

La elección en el partido del hacha está al rojo vivo. La primera mujer con posibilidades de dirigir el futuro socialista se defiende de las críticas de Camilo Escalona, que sugieren que de llegar a la presidencia del PS ella sería oposición a Michelle Bachelet. Allende baja el tono y asegura que la elección del 23 de abril no es carrera corrida.
En el lanzamiento de su lista “Grandes Alamedas”, hace una semana, Isabel Allende calificó de “delirantes” las declaraciones que hizo Camilo Escalona, en una entrevista a “La Tercera”, pues, según la diputada, el líder de la Nueva Izquierda introdujo el factor Bachelet en la elección interna donde enfrenta al barón socialista –muy cercano a la Mandataria– por la presidencia del partido.
Aunque el clima en el PS se mantiene en una “calma chicha”, ella afirma no estar dispuesta “a seguir con las descalificaciones”, pero reitera que Michelle Bachelet “no necesita guardia pretoriana”.
“Estoy más interesada que nadie en elevar el debate. En la proclamación de mi lista planteamos con mucha fuerza que lo que está en juego es el tipo de partido, las características del liderazgo, cómo vamos a superar deficiencias. La idea es que la mesa tenga opiniones en los temas relevantes, con los que el PS hoy no aparece vinculado”.

–¿Pero se superó el clima que la llevó a usted a calificar a Escalona de “delirante” hace unos días?
–Cualquiera que lea mi intervención en la proclamación de mi lista, puede ver la altura de miras con que se planteó y, por supuesto, sin ninguna descalificación. En esa entrevista señalé que me parecían –no me voy a desdecir– delirantes sus afirmaciones –no la persona– de que lo atacaban a él porque no se atrevían a atacar a Michelle Bachelet. Pudo sonar fuerte, pero fue una reacción a una increíble arbitrariedad. No conozco a nadie en mi lista, ni en el partido, que quiera atacar a la Presidenta. No sé a lo que apuntaba Escalona. Por eso dije que las declaraciones eran delirantes.

–¿Por qué reaccionó tan duro?
–También leí a Marcelo Schilling, que insinúa que nos preparamos para ser oposición y otras declaraciones que cuestionan nuestro compromiso. Nadie más que yo desea de que la interna del PS se haga con altura de miras, pero nosotros no pusimos a Michelle Bachelet en el tapete. No está en discusión el apoyo a la Presidenta, sino que el tipo de partido que queremos y cómo se inserta en la sociedad. Actualmente, en este partido no hay discusiones internas.

–Ricardo Núñez dijo...
–Estoy asombrada. Leí cuidadosamente la entrevista que le hizo “El Mostrador” [donde la critica duramente] y no entiendo sus expresiones. Más allá del aprecio que le tengo, si alguien tiene responsabilidad en esta elección interna es el presidente del partido. A pesar de que él se incline por una lista, ¡debe garantizar la transparencia y la idoneidad del proceso! Núñez insinúa cosas que no sé a dónde apuntan.

–Habla del acarreo.
–Por cierto, pero como político experimentado él sabe que en cada interna ocurre eso. No es lo deseable, pero para mucha gente de comunas rurales es difícil llegar a votar si no se le ofrece un transporte. El acarreo no nos agrada, pero existe.

–También habla de los recursos económicos que estaría gastando en su campaña.
–Más que nunca quiero pedirle a Núñez que se comporte a la altura de su cargo. En la lista que él apoya se postula a secretario general del PS el actual administrador financiero del partido. Núñez, más que nadie, debe velar por la transparencia del proceso. No estoy dispuesta a seguir con descalificaciones. Necesitamos hacer cambios. Si algunos pensaban que esto era carrera corrida, se están llevando una sorpresa.

–¿Con usted se acabarían los acuerdos cupulares?
–El partido no es monolítico y no se justifica que corrientes de origen diverso se transformen en adhesiones a liderazgos que administran el poder y que sustituyen la voluntad soberana. Ahí entramos en conflicto.

–¿Cómo pretende lograrlo si usted asegura que la Nueva Izquierda no quiere soltar la teta, como diría Felipe Lamarca?
–Yo no he dicho eso ni he ocupado ese lenguaje, por ningún motivo.

–Se desprende de sus palabras...
–No, no, no. ¡Seamos claros! No uso ese lenguaje. Y, en segundo lugar, no he descalificado el deseo de Escalona a postularse. Sí digo que cuando alguien se postula por cuarta vez, lo menos que puedes pensar es que le gusta el poder.
–Hay quienes dicen que Escalona sería mejor presidente del PS, ya que contendría las críticas de la DC a Bachelet y que aseguraría “gobernabilidad”.
–El Gobierno de Michelle Bachelet no necesita ninguna guardia pretoriana. Necesita de un partido leal, responsable, sólido, abierto. Que realmente sea inclusivo, no como hoy, que tenemos sectores excluidos.

–¿Qué haría usted como presidenta del PS?
–Un partido mucho más acogedor y propositivo. El PS no lo ha sido. Hemos estado siempre en la contingencia. Debemos entregarle a la opinión pública propuestas sobre las jubilaciones o no de las mujeres de 65 años, el alcance y contenido de una reforma previsional, etc.

–¿Sería la hora de la baronesa y no de los barones en el PS?
–No me gusta... [Se ríe]. O sea, me gustan mucho los varones, entiéndase bien. Pero los barones con “be” larga me gustan menos, porque hasta ahora son los que se han identificado como cabeza de tendencia de los grupos de poder.

–¿Qué le parece que Jaime Estévez, tras salir del Gobierno de Lagos, trabaje para Endesa, o que Ricardo Solari desembarque en el directorio del Transantiago?
–Es un criterio razonable el de Michelle Bachelet la renovación de caras. Lo lamentable es que perdamos gente de calidad. Pero no es un tema menor cuando al otro día de entregar el cargo público se cruza la calle y se pasa al mundo privado. No es que estemos en contra. El tema es de límites. Porque se puede prestar para cierto lobby o aprovechamiento para el ámbito privado.

–El analista Antonio Cortés Terzi dijo que el eje trascendente en la elección del PS es entre el “oficialismo” o “conformismo” y la “oposición” o el “inconformismo crítico”.
–El PS no es un regimiento, es un partido. Y tiene que tener y recibir distintas miradas. Tenemos que ser voces críticas en algunos sentidos, pero nunca desleales.

–Nunca ha habido una mujer dirigiendo el PS.
–Francamente... [Piensa unos segundos] es un signo de los buenos tiempos. Sería la primera mujer elegida presidenta en toda la historia del PS.

–Escalona dijo que los errores del pasado forjaron su sentido de responsabilidad al alinear al PS con Lagos y que pretende hacer lo mismo con Bachelet. ¿Su sector ha dado suficientes muestras de buena conducta?
–Absolutamente. A diferencia de Camilo, no estoy presa de ningún fantasma del pasado. A partir del año 90, el PS ha sido absolutamente leal y consecuente con los Presidentes Aylwin, Frei y Ricardo Lagos. No fue Camilo Escalona el que tomó esa decisión, fue todo el partido el que estuvo detrás.

–El nuevo “think thank” Project America, comandado por José Antonio Viera-Gallo, “huele” a plataforma de campaña para Lagos el 2009. ¿Le puede generar ruido a este Gobierno, de corto período?
–Es absurdo hablar ahora de Lagos 2009. Él tiene conciencia de la definición de Felipe González, de que los ex Presidentes son valiosísimos jarrones chinos que nadie sabe dónde ponerlos.

–¿A este jarrón le crecieron piernas y brazos y quiere caminar?
–No. Estamos iniciando un Gobierno y Ricardo Lagos está consciente, lo dijo su hijo, que tiene que hacer mutis por el foro. Él está cumpliendo un rol al presidir el Club de Madrid [integrado por ex Presidentes]. Tiene todo el derecho de asumir una fundación, pero no es momento de hablar del 2009.

–¿Le sorprendió que la derecha rechazara el nombramiento del juez Carlos Cerda a la Corte Suprema?
–Es lamentable. Indica que hay parlamentarios que calificaron al juez Cerda por su comportamiento en los derechos humanos, porque se negó a aplicar la Ley de Amnistía e investiga el caso Riggs. La actitud de los senadores de derecha es un triste espectáculo. Alguien como el juez Carlos Cerda, que le habría hecho bien a la Corte Suprema, es simplemente descalificado por su actuar legal y ético. Me alegre cuando el senador Espina dijo que había votado en conciencia.

–¿Con esto la UDI regresa al pinochetismo duro?
–No sé si regresa, pero llegado el momento demuestran que por mucho intento que hagan de alejarse de Pinochet, siguen presos de su pasado.

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