jueves, junio 1

Entrevista a Juan E. García-Huidobro

“De las modernizaciones de la dictadura, sólo falta la reforma a la educación, que hay que hacerla”
Reafirmando que el debate sobre la educación no es un tema sectorial, el académico de la Universidad Alberto Hurtado sostuvo que se requiere un cambio institucional del sistema, por lo que es necesario un consejo de reforma similar al que estudia el mecanismo previsional. “La igualdad en la enseñanza define mucho más la calidad democrática de un país que otro tipo de cosas”, recalcó.
Raúl A. Rivera
Una de las fórmulas que habitualmente entregan los expertos del área económica para alcanzar “el gran salto es el desarrollo” es el tema educacional. Empero, los estudiantes han demostrado estos días que no se puede quedar en las palabras, y que se requiere de un debate inmediato de este tema.
Para el director del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), Juan Eduardo García Huidobro, en el último tiempo comenzaron todas las reformas “modernizadoras” que la dictadura realizó al comienzo de los ochenta. “Ya comenzó la discusión de las AFP y ya se hizo un debate sobre salud. Lo único que faltaba era en educación, que ya llegó y hay que hacerla”, sostuvo el académico.
-¿Cuál es el principal problema de la educación en Chile?
-El sistema educacional en Chile se divide en tres sectores: municipal, particular subvencionado y los colegios privados. Tenemos un problema de desigualdad y de segmentación, los que sumados hacen el problema más complejo, tanto desde el punto de vista de la sociedad que estamos construyendo, como del dominio de las competencias culturales básicas.
-¿Qué problemas existen?
El hecho de tener a los alumnos sólo con sus iguales genera dificultades que son complejas. En primer lugar, un problema de aprendizaje, ya que si existe una mayor heterogeneidad ganan todos; ganan los chiquillos de familias donde los niveles de cultura letrada no son tan altos, lo que produce una enseñanza recíproca importante. Y también gana el alumno del sector más acomodado, porque conoce el país real, se enfrenta con la diferencia. Desde el punto de vista de aprendizaje como desde el punto de vista de cultura cívica tener una educación más integral es algo que el país necesita sí o sí.
Hay un elemento que es más complicado todavía que es la enorme segmentación. Por ejemplo, el municipio de Providencia usa no sólo los dineros que recibe del Estado a través de la subvención por alumno, sino que también puede colocar recursos de fondos comunales, lo que resulta en una educación interesante. Distinto es lo que pasa en una comuna con gran población pobre, donde el municipio prácticamente no puede colocar un peso de su erario municipal fuera de lo que el Estado le entrega.
Lo mismo ocurre en el sector particular subvencionado como en el pagado, donde tenemos una educación que funciona con precio, por tanto hay todo tipo de posibilidades.
-En la coyuntura, ¿cuál sería la primera medida que se debe adoptar?
- Se debe entender que ésta es una discusión compleja. No es posible que esto lo decida el ministro de Educación reunido con los estudiantes. Aquí claramente tenemos que entrar a un diálogo nacional.
Lo mejor para partir sería formar una comisión, al estilo de la que se ha formado para la reforma de la previsión. En este caso, la comisión debería ser más plural, con estudiantes, apoderados, personas del mundo académico, políticos, para ir avanzando en una discusión que no va a ser fácil.
-¿Hay que cambiar la reforma educacional que llevó adelante el Gobierno de Frei Ruiz-Tagle?
-Todo lo que se ha hecho en la reforma está bien. Por ejemplo, se ha realizado una reforma curricular que está cambiando en el mundo globalizado. Casi se ha duplicado el ingreso de los profesores y podemos seguir mejorando. Se ha generado también un avance importante en todo lo que es medios técnicos para enseñar; los alumnos tiene libros de texto, en las escuelas y liceos hay bibliotecas, computadores. En la mitad de ellos hay internet y en un 40% de ellos banda ancha.
Pero lo único que no hemos cambiado, que es la tablita que los estudiantes están moviendo ahora, son los aspectos institucionales. Chile mantiene la institucionalidad de la educación igual como se estableció en la dictadura entre 1980 y 1981. Si nos remontamos a esa época, en esos años se hicieron las famosas ‘modernizaciones’, que ahora se están reformando. Ya se comenzó la discusión de las AFP, ya se hizo un debate sobre la salud. La única discusión que faltaba era la de educación, que llegó y hay que hacerla.
-¿Qué elementos son fundamentales en el debate?
La educación tiene mucha más implicancia en términos de qué sociedad queremos, qué tipo de igualdad queremos, qué tipo de ciudadanía queremos. Define mucho más la calidad democrática de un país la igualdad de educación que la igualdad en otro tipo de cosas.
Si alguien tiene una verdadera igualdad de oportunidades puede remontar otras desigualdades. Si estamos dando una educación donde los desheredados van a seguir desheredados, estamos reproduciendo la pobreza de una generación a otra, la falta de poder de una generación a otra, y eso le quita legitimidad a cualquier orden democrático.

“SE DEBE PENSAR EN UNA ADMINISTRACIÓN REGIONAL”
-¿El sistema de subvenciones por alumno que entrega el Estado es un sistema equitativo?

-Ahí estamos enfrentados a un tema que es grave y que no se ha determinado con claridad. La educación municipal tiene más obligaciones que la educación particular subvencionada. Si de un año para otro llegan a una escuela municipal 30 alumnos que tuvieron conflicto en el colegio anterior, debe recibirlos. En el fondo, el garante de la educación en Chile termina siendo la educación municipal, y eso tiene costos asociados, por lo que la subvención no puede ser igual para los particulares que a los municipales.
-Pero se debe seguir con el sistema de subvenciones...
- El sistema de subvenciones se ha mostrado tremendamente eficiente para dos cosas. En primer lugar para aumentar la asistencia, que no deja de ser importante, y para el incremento de la cobertura. En términos genéricos no me molesta que el pago sea por asistencia, no creo que ahí esté el problema. Me preocupa más el concepto de una subvención igual para todos, lo que no puede ser.
La subvención debe tener dos tipos de diferenciación. La primera con respecto a las obligaciones, donde a mayores obligaciones deben existir más recursos, que es el caso de los colegios municipales. Si no voy discriminar, si no voy a colocar examen de admisión, si voy a aceptar a todos los que llegan, si no voy a echar a nadie, que es lo que hacen las escuelas municipales, eso vale más.
El otro tema es la diferenciación por nivel socioeconómico. En una escuela situada en un sector donde la mayoría de los padres no terminaron enseñanza básica, el colegio no sólo da apoyo a los niños, sino que también tiene que educar a los padres. En ese caso la subvención debe ser mayor, porque esa escuela debería tener menos alumnos por curso, debe tener programas para los alumnos que se van quedando atrás.
-¿Cree que la educación municipal debe volver bajo administración del Estado central?
- El tema no es que el municipio sea un mala opción, sino que en algunos casos, hay municipios que tienen más de 300 mil habitantes, como el de Santiago, es suficiente. Pero en otros casos claramente el tamaño del municipio no da la posibilidad de economías de escala como para tener un sistema de apoyo técnico y pedagógico suficientemente fuerte. Por eso, es razonable desde el punto de vista de economía de escala ir hacia cuerpos colegiados más grandes, que pueden ser las regiones o las provincias.